La ciencia avanza con el corazón fantasma

Esto es absolutamente un milagro médico, la ciencia estudia para dar un paso gigante para que  millones de personas que necesitan nuevos órganos en una vida futura, los estudiosos lo llaman corazón fantasma.

Es el resultado de un proceso químico que se utiliza para los trasplantes de corazón. Ha sido descelularizado, dejando solamente el tejido conectivo para que posteriormente puedan crecer en él las propias células del paciente, evitando así el rechazo del órgano.

La descelularización es una técnica de ingeniería de tejidos diseñada para eliminar todas las células de un órgano donante, sin dejar nada más que el tejido conectivo que solía mantener las células en su lugar.

Este andamio de tejido conectivo, llamado “órgano fantasma” por su aspecto pálido y casi translúcido, se puede volver a sembrar con las propias células del paciente, con el objetivo de regenerar un órgano que se pueda trasplantar al paciente sin temor al rechazo de tejido.

Latidos

La investigadora estadounidense Doris Taylor ya utilizó la técnica de descelularización en corazones de ratones para producir órganos que laten.

Taylor quitó las células dejando un “corazón fantasma”, al que luego le inyectó células de corazón. Ocho días más tarde, el corazón estaba latiendo.

Esta técnica, afirmó Taylor, puede aplicarse a cualquier órgano que dependa de un suministro sanguíneo.

“Ya no es ciencia ficción, fabricar órganos más complejos es nuestro próximo objetivo”, dijo la investigadora.

“Nunca digas nunca”

El equipo del doctor Atala creó un hígado en miniatura que tiene la capacidad de procesar fármacos.

“El desafío es como hacerlo en tamaño natural”, señala Atala.

La bioimpresión, que funciona igual que una impresora común y corriente pero que imprime capas de células, permitió imprimir un riñón.

Aunque estos avances todavía están muy lejos de convertirse en un tratamiento médico -si es que alguna vez llegan a serlo-, los investigadores están convencidos de que llegarán a dominar estas técnicas.

“La meta es seguir aumentando el número de tejidos”, dice Atala.

Claro que crear una mano es mucho más complicado que cualquier cosa que se haya hecho hasta ahora en un laboratorio. ¿Será posible en un futuro no muy lejano?

“Nunca digas nunca, pero ciertamente, es algo que la mayoría no llegará a ver en su vida”, concluye Atala.

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