La crisis política y humanitaria del país más joven del mundo

En enero de 2011 el 98% de los sursudaneses votó sí en un referéndum que meses después daba luz verde a una batallada independencia de Sudán. Nacía entonces Sudán del Sur, el estado más joven del mundo cuyo reconocimiento oficial se producía tal día como hoy hace seis años.

A finales de 2013 el presidente Salva Kiir y el vicepresidente, y ahora líder del ejército rebelde, Riek Machar, comenzaron un enfrentamiento que dejaba en agua de borrajas las dos guerras civiles con Sudán, la primera en los sesenta y la segunda en los ochenta. La imposibilidad de entendimiento de estos dos enemigos irreconciliables perpetúa el fracaso de este joven estado.

Durante las últimas efemérides lo único que ha variado han sido los números. El de los muertos, imposibles de contar y que se estiman en decenas de miles. El de los desplazados internos, que sobrepasa los dos millones. El de los refugiados en países vecinos, al borde de los dos millones. También ha aumentado la lista de barbaries cometidas contra una población cuya única batalla es la de sobrevivir. Violencia sexual, familias quemadas vivas en sus casas, tortura, secuestro, reclutamiento de niños soldado e indicios de genocidio.

Para que la efeméride esté a la altura de la brutalidad de la guerra, hace unos días se supo que hombres armados, presumiblemente soldados del gobierno, violaron y golpearon a 125 mujeres, algunas niñas de menos de 10 años y otras de más de 65 años en la ciudad de Bentiu, donde 80.000 personas de la etnia nuer viven dentro de una base militar de Naciones Unidas para que no los maten. Estas mujeres habían salido para acudir a una distribución de alimentos. Además de violarlas, las despojaron de sus tarjetas de identificación para conseguir comida.

Por desgracia, esta violencia sexual, de proporciones aún desconocidas, es habitual en este conflicto, como este reportero pudo comprobar en Malakal, donde decenas de mujeres aseguraban haber sufrido asaltos sexuales cada vez que salían de la protección relativa del centro de protección de civiles de la ONU.

La factura provisional de este conflicto ignorado es de 400.000 muertos (cifra similar al de la guerra de Siria). Han muerto o desaparecido 15.000 niños. Hay 4,5 millones de desplazados, dos de ellos fuera del país, y siete millones de personas dependientes de la ayuda internacional, con 1,2 millones de niños con desnutrición aguda y otros 2,2 millones de menores sin acceso a educación por falta de colegios y profesores en aldeas que han sido arrasadas.

Más de 15.000 niños continúan desaparecidos o separados de sus familias en Sudán del sur

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha alertado este jueves de que más de 15.000 niños continúan desaparecidos o separados de sus familias cinco años después de que comenzara la guerra civil en Sudán del Sur.

Cerca de 4 millones de personas, la mayoría de ellas menores, se han visto desarraigadas debido a los combates, tal y como ha señalado en un comunicado UNICEF, que ha logrado reunificar a unos 6.000 niños y sus respectivas familias.

“Cada reunificación es el resultado de meses de trabajo, a menudo incluso años, para localizar a las familias en un país del tamaño de Francia pero sin ninguna infraestructura básica”, ha explicado Leila Pakkala, directora regional de UNICEF en África Oriental y Meridional. “El sufrimiento que los niños han soportado durante los combates es inimaginable, pero la felicidad de ver a una familia unida de nuevo es una fuente de esperanza”, ha añadido.

Los niños separados y no acompañados son más vulnerables ante la violencia, el abuso y la explotación, por lo que reunirles con sus padres es una prioridad urgente. Así, la ONU ha señalado que, una vez reunidos, muchas familias siguen necesitando apoyo.

La mitad de los niños reunidos con sus familias, unos 3.000, siguen recibiendo ayuda de los trabajadores sociales, lo cual deja en 18.000 el número de niños que necesitan apoyo, advierte el texto. UNICEF ha destacado que el reciente acuerdo de paz firmado por las partes en Sudán del Sur podría suponer una oportunidad para intensificar la ayuda humanitaria.

“Desde que se firmó el acuerdo, ha habido avances esperanzadores”, ha asegurado Pakkala. “Nuestra esperanza es que las zonas que eran inaccesibles se abran para permitirnos llevar más asistencia vital a más gente el año que viene”, ha expresado.

Se estima que 1,2 millones de niños sufren desnutrición aguda en Sudán del Sur, la mayor cifra desde que empezó el conflicto. Unos 2,2 millones de niños no están recibiendo una educación, un dato que ha convertido a Sudán del Sur en el país con el mayor porcentaje de niños fuera de la escuela del mundo.

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