Según expertos, el consumo del cigarrillo electrónico es perjudicial

En octubre se celebró en Moscú un congreso internacional esencial sobre control del tabaquismo (Framework Convention on Tobacco Control, FCTC), pero ni siquiera había empezado cuando dos facciones científicas muy diferentes empezaron a lanzar fuego graneado acerca de los flamantes cigarrillos electrónicos que esa reunión había prometido regular. Los obuses de ambas partes cayeron sobre la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, cuyos alfiles se estaban preparando, ya en la primavera de 2014, para recomendar a los países miembros una proscripción preventiva y drástica de esas pipas de nicotina en las que fumadores y empresas tabaqueras habían puesto tantas esperanzas. Esperanzas de seguir fumando o vendiendo cosas tóxicas, pero esperanzas al cabo.

La intención de la OMS se filtró, y eso indujo a 53 científicos de 18 países —sobre todo de Reino Unido, Estados Unidos y Australia— a enviar una demanda urgente a Chan (el 26 de mayo de 2014) para conminarla a permanecer abierta a las posibles evidencias sobre “productos de tabaco o nicotina de bajo riesgo que pueden convertirse en el futuro en alternativas viables al hábito de fumar”. Estos expertos pueden denominarse los “reductores de daños”. Su principal apoyo es que, a día de hoy, no hay ninguna evidencia científica de que el vapor emitido por estos productos constituya un riesgo para la salud.

La carta de los reductores de daños también se filtró, desde luego, y solo tres semanas después, el 16 de junio, el investigador estadounidense Stanton Glantz promovió una segunda carta a Chan respaldada por 129 expertos de 24 países —los “prohibicionistas preventivos”, llamémoslos— que sostenían que los cigarrillos electrónicos no eran más que un “caballo de Troya” de la industria tabaquera, y apoyaban una recomendación de la OMS a los países miembros para que legislaran contra ellos, como de hecho acabó ocurriendo.

Cigarrillos eléctricos vs Tabacos 

Mientras aumentan las campañas y medidas para evitar el consumo de tabaco, el cigarrillo electrónico se populariza cada vez más. Pero ¿qué tan nocivos son para la salud comparativamente? Los rumores y estudios a favor y en contra de los dispositivos electrónicos abundan en la red. En parte, explica el catedrático Francisco Pérez, porque existe una gama muy diversificada de estos cigarrillos.

En principio surgieron como un mecanismo para dejar de fumar. ¿Cómo lo logran? pues poseen nicotina dosificada para el dejar el tabaco poco a poco. Sin embargo, hoy en día existe en el mercado ‘vapeadores’ sin esta sustancia, que es la que produce adicción. En términos generales podemos decir que cuentan con glicerina vegetal y propenglicol , sustancias que al calentarse liberan la nicotina o el aromatizante del dispositivo.

Así lo explica Pérez. Mientras que el tabaco es mucho más que un enrollado de las hojas de esta planta. Es decir, muy natural no es. De hecho, se ha comprobado que cuenta con más de 4 000 sustancias químicas tóxicas que afectan a la salud como amoniaco, arsénico, cadmio, algunas de estas aumentan las probabilidades de padecer cáncer.

El tabaco afecta a muchas partes del cuerpo. Según el neumólogo Mauricio Montaño, son a nivel de sistema respiratorio (pulmones, garganta, bronquios) y cardiovascular (el corazón y todo el sistema circulatorio). La combustión de los químicos tóxicos afectan a los bronquios y pulmones. Una de las enfermedades más comunes relacionada con el tabaquismo es el EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica); esta puede producir bronquitis crónica o enfisema, que es una afectación de las bolsas de aire de los pulmones llamados alveolos.


 

 

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