América y el mundo lamenta el incendio del Museo Nacional de Río

¿Qué se salvó? ¿Cómo comenzó el fuego? Los investigadores en Brasil esperan el visto bueno para entrar al Museo Nacional de Río de Janeiro, un tesoro de 200 años devastado este domingo por un incendio, para poder contestar estas preguntas.

Las autoridades temen que la devastación sea catastrófica, incluso sostiene que el 90% de las “joyas” arqueológicas e históricas del Museo desaparecieron.

Este lunes, el ministro de Cultura de Brasil dijo al diario Estado de Sao Paulo que las llamas probablemente empezaron por un cortocircuito o por un globo aerostático casero, hecho de papel, que aterrizó en el techo.

Pero a la hora de las culpas los dedos apuntan contra años de negligencia oficial y falta de presupuesto, afirmando que los recortes por austeridad (cuando al mismo tiempo se gastaron fortunas en el Mundial de Fútbol o en los Juegos Olímpicos) condenaron el museo a muerte.

El Museo Nacional de Rio de Janeiro es el mayor museo de historia natural y antropológico de América Latina. Fue creado en 1818 e instalado desde 1892 Recibe unos 150 000 visitantes por año y ha recibido la visita de importantes personalidades científicas como Albert Einstein o Marie Curie, según el sitio web de la institución.

A continuación, algunas de las piezas más importantes que se encontraban en el museo. Se teme que no quede nada de ellas.

​ El museo albergaba más de 20 millones de piezas de diferentes periodos de la historia de Brasil y del mundo. Entre ellas estaba Luzia, considerado el fósil de Homo Sapiens más antiguo de América. Sus restos fueron hallados en 1975 por un equipo de científicos liderado por la arqueóloga Annette Laming-Emperaire.

Luzía era considerada la primera habitante de América. Según la BBC, pruebas de radiocarbono permitieron determinar que el esqueleto tenía por lo menos 11 400 años y que murió entre sus 20 y sus 25 años.

Luzia, asegura el medio, era una de las principales atracciones. “Luzia es una pérdida inestimable para todos los interesados en la civilización”, dijo a la AFP Paulo Knauss, director del Museo Histórico Nacional, otra institución de Rio.

“No tendremos más a Luzia. Luzia murió en el incendio”, declaró la presidenta del Instituto del Patrimonio Artístico Nacional (Iphan) , Kátia Bogéa, citada por el diario Estado de S. Paulo.

Fue, además, “una muerte anunciada”, agregó, en referencia a los recortes presupuestarios que afectan la preservación del patrimonio. Colección de arqueología egipcia Entre las pérdidas irreparables del museo se encuentran más de 700 piezas pertenecientes a “la mayor colección de arqueología egipcia de América Latina”, asegura la BBC.

Momias humanas y de animales eran parte de estas piezas que ingresaron al Museo Nacional de Brasil en 1826.    Fósiles de dinosaurios y fauna extinta El espacio consumido por las llamas era particularmente conocido por su riqueza en el área de paleontología y contaba con más de 26 000 fósiles.

Entre estos estaba un esqueleto de dinosaurio que fue descubierto en Minais Gerais y otros ejemplares de especies extintas como los perezosos gigantes y tigres de dientes de sable.

También estaba la primera réplica de gran tamaño realizada en Brasil del esqueleto de un dinosaurio, el Maxakalisaurus topai, un herbívoro de 9 toneladas de peso y 13 metros de longitud que tenía una sala solo para él, lo que lo convertía en una de las mayores atracciones de la institución.

Arqueología de Brasil y el mundo En el museo se encontraba también una colección de piezas que representaba una gran diversidad de culturas indígenas de Brasil. 30 00 elementos de más de 100 etnias estaban en el interior del recinto consumido por las llamas.

Pero además de la arqueología de Brasil también se podía hallar en el interior esculturas de la antigua Grecia, vasijas y cálices de la civilización etrusca y elementos recuperados de las ciudades italianas de Pompeya y Herculano, sepultadas por la erupción del Vesubio en el 79.

El Museo Nacional de Brasil albergaba el meteorito de Bendegó, no solo el mayor de Brasil sino uno de los más grandes del mundo que pesaba aproximadamente unas cinco toneladas. Sin embargo, se estima que por la naturaleza de este cuerpo, pudo haber sobrevivido al incendio.

 

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